Hay cosas que no se superan, porque superarlas significa olvidarlas.
El tiempo sin embargo cura todo, de una manera u otra, algún día las heridas dejan de doler, sin darnos cuenta, dejan de sangrar y tenemos una cascarita, y después una marquita, para no olvidar nuestra historia, nuestro pasado, nuestras penas, nuestras glorias. De los errores siempre hay que aprender, o vamos a vivir constantemente de manera equivocada, corriendo en círculos, siempre en lo mismo, siempre ahí, atascados.
Fuerza para mi, fuerza para vos, fuerza para todos nosotros, que todos los días nos levantamos y hacemos lo mejor que podemos para rescatar algo de cada día, y de lo contrario, mantener la esperanza de que mañana será otro día.
No olvidemos nuestros dolores, ni nuestras alegrias. Pero sigamos adelante. Que no se nos pase la vida, esperando tiempos mejores.